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lunes, 10 de febrero de 2014

The Smiling Lieutenant (El Teniente seductor) / 1931
Ernst Lubitsch / Estados Unidos


Una cinta perdida,  recien a mediados de 1990 se encontraron una copia en dinamarca que permitio recuperar este material de entreguerras. Esta fue la pelicula mas taquillera de la Paramount en 1931
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Comentario a continuacion sacado de internet

¿Serían ustedes, queridos míos, capaces de creerme si les digo que en el seno de esta película de Lubitsch de 1931 ya estaba el argumento de Grease de 1978? Grease es casi un remake…
No, no tengo fiebre.
Esta comedia musical llena de detalles e interpretaciones… Esta comedieta de la Paramount ideada para olvidar los tiempos de crisis… Esta divertida delicia me recuerda a la ‘sorpresa’ que todo el mundo ama en esa típica comedia musical americana de instituto con Olivia Newton John y John Travolta. La sorpresa era: la transformación de la mojigata Sandy en la rockera (fiel eso sí) sueltecilla de cascos vestida de negro, y muy sexual, y volviendo loco a un Danny (paletillo él) enamorado ya de la mojigata… Nuestros bisabuelos, incluso, eran más ladinos y sinceros… porque nuestro teniente ni siquiera está enamorado de la mojigata antes de su transformación…
En Grease una de las artífices de la transformación de la mojigata es la chica mala del instituto. Aquí en El teniente seductor, que también hay transformación de mojigata a mujer sexualmente libre para deleite del ‘hombre casado’ (toma castaña), también nos encontramos a la chica ‘ligera de cascos’ que no sólo se pone de lado de la mojigata sino que la ayuda a llevarse al teniente ‘sonriente’ en cuestión al catre.
El teniente seductor es opereta popular, elegante y alegre, casi de vodevil, que juega en sus canciones y chispeantes diálogos al doble sentido y al equívoco… donde ya Lubitsch estrena su toque especial. Lubitsch ya lleva mucho cine a cuestas y en este vodevil ofrece puro cine y divertimento. Y a los americanos deprimidos les hace soñar con una Europa (Viena) de carnaval. Donde Stroheim veía decadencia pura y dura, Lubitsch juega a un romanticismo alegre y nostálgico lleno de dobles sentidos, a una comedia ligera y elegante que irá revistiéndose en el futuro de pura crítica, de doble fondo, donde irá mostrando esa Europa de entreguerras que se derrumba en batalla terrible. En Grease, en los desencantados años setenta, se nos refleja pura parodia de película de instituto, tiempos de brillantinas e inocencias que ya no tienen cábida. Y la fórmula funcionó.
En ambas el hombre juega a que tiene que ir de flor en flor y que no puede evitar ser un seductor infiel y la mujer o es ligera de cascos o mojigata… hasta que llegan a la fórmula ideal: ambos casos en un único molde… En Grease se canta a una fidelidad y una felicidad ficticia… los protagonistas terminan por los cielos ante tamaño imposible. En El teniente seductor, dicho teniente está fascinado por su chica ligera de cascos y ni se fija (sólo por un ‘problema de estado’ y porque es obligado a casarse con la mojigata) en la mujer princesa y recatada. Tan sólo caerá en sus redes tras la transformación donde además olvidará rápidamente su amor por la chica ligera de cascos. ¿Más real y acorde con la verdad? La chica ligera de cascos, también es moderna para la época, y prefiere la complicidad con la mojigata, con la otra mujer, y seguir su vida solitaria como líder de su grupo musical… a luchar por su teniente seductor. Se lo regala a la princesa… y de paso la ayuda con la transformación.
Dejando ya la comparación con Grease… sólo señalar a las heroínas-protagonistas de la transformación de los años treinta: unas jovencísimas y magníficas (preparadas para llevar a cabo unas filmografías deslumbrantes) Claudette Colbert (la chica ‘ligera de cascos’ y violinista líder de un grupo de mujeres-orquesta) y Miriam Hopkins (princesa de pequeño e inexistente país europeo, mojigata acomplejada que terminará convertida en vampiresa enamorada para llevar al teniente a su cama nupcial con una sonrisa). Ojo a los principios de una Colbert que me sorprende cada día más…, fue la chica sexy de los años treinta, que antes del código Hays se bañó desnuda en el mar o mostró sus encantos en una piscina de leche de cabra… Y ojo también a una olvidadísima Miriam Hopkins que fue actriz fundamental en los treinta…y ya casi olvidada en los cuarenta.
Y ¿quién es el teniente seductor? El no va más de lo chic, de lo europeo… en aquellos años de Depresión. El teniente seductor es el francés Maurice Chevalier que durante los años treinta fue una de las presencias más famosas del cine americano, protagonista de comedias musicales y operetas… donde siempre sale repeinado, seductor y juguetón.
Lubitsch ejerce de maestro-director europeo exiliado que trajo su arte al cine americano, su ‘toque’ elegante de contar con imágenes. De sugerir tras las puertas un montón de historias. De cuidar a los personajes secundarios y darles a todos una historia (como hacía también Capra)… de narrar cinematográficamente con una mirada especial.
Lo dicho empieza el espectáculo.
Disfruten de El teniente seductor, comedia musical con encanto.

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Hacia el final de la cinta se muestra un hecho que llama poderosamente la atencion, en 1931, el director incluye tras la escena de la pelea por el hombre y la aceptacion de la perdida de parte de la violinista, surge un beso en la boca entre ambas muchachas. Podria ser un beso fraternal, sin embargo es poderosa esa imagen en un tiempo como el que esta pelicula se filma.



martes, 31 de mayo de 2011

Monte Carlo / 1930 / Ernest Lubitsch / EEUU


Monte Carlo /1930
Ernst Lubitsch / EEUU

Monte Carlo es una comedia romántica y además un musical, y era que no, si Ernst Lubitsch fue uno de los primeros maestros del cine en destacarse en el genero del canto en el celuloide. 

Esta cinta surge tras el éxito que logro el director con la protagonista de este film, Jeanette Mcdonald, quien durante el año 1929 interpreta la película “The Love Parade”, que significo un rotundo triunfo para la Paramount. Así fue como Lubitsch intenta repetir la formula de triunfo, sin embargo en esta ocasión este no llegara a golpear la puerta de su estudio. Algunos plantean que el error estuvo en el casting y sobretodo en el coprotagonista, el ingles Jack Buchanan, planteándose que no alcanza los niveles de calidad que le ofrece su contraparte femenina haciendo finalmente que la cinta pierda  su encanto.

Esta es la historia de una aristócrata que se casará con un adinerado hombre también de alcurnia (un conde) pero la bella mujer decide huir por tercera vez del matrimonio poruqe no ama a su novio arrancando a la ciudad de Monte Carlo donde con el poco dinero que le queda intentara hacer suerte en el casino. La fortuna claramente no llegara de manos del juego sino de un hombre también de la aristocracia que se hace pasar por un peluquero para ganarse su confianza y su amor.

 La escena del inicio de la cinta augura una gran película expresando ironía y frescura, sin embargo, como pasa con muchos musicales,  se pierde consistencia con el canto. Hay momentos en los que sientes que las piezas musicales entran forzadas en el esquema de la historia, pero sobre todo la mayor crítica a la cinta la hago desde la imagen que proyecta el personaje principal femenino. En su papel se proyectan todos los males de una mujer poco virtuosa , es decir, impulsiva, caprichosa, interesada, capaz de vender su alma por una “buena vida” y estas son solo algunas de las impresiones que provoca la protagonista.

Divertida a ratos e insufrible en otros.